Musa

No te rías que estás loco

El dinero es su vergüenza,
su empleo es reírse de los otros,
sinvergüenza, es la palabra.
El dinero, lo tiene en un solo papel.
El oficio de este, no protege tu intimidad.
Los cerdos se comen, los negros comparten la cocina,
los blancos la venden y otros comen su comida.
Qué grande es el mundo.
Suerte, que oigo odio, en mí cerebro
y mis orejas no comen.

No conozco a demonios,
pero leo, su idioma con mis orejas.
Quién vende mí cocina a mí oído,
lo vende en forma de pastillas,
Los informes lloran mi nombre, escrito en su idioma.
Rabia que se hunde dentro de una familia.
Como diferencié, mis ideas después de conocerme, cuando salí de allí.
Mis palabras oían diferente.

Ocho razones cambiaron mí voz.
La palabra no era esclavitud, pero el cambio dedujo la salida.
Hablar otro idioma era mucho más difícil,
esconderse de la gente era una obligación,
Mis palabras diferentes las oí.
Tiempo pasó y solo cuatro eran las razones.

Encerrado en la cueva, perdí contacto,
la diferencia era, que ahora nuevos amigos era lo mismo que amigos perdidos.
…Estas mejor, dicen…
Pero creo, que estoy peor.
Lloraría, pero con nadie,
he aprendido que solo me acepto a mí mismo.
Una obligada nueva vida, que lo pagan todos.
Finalmente toda la vida con cuatro razones:

No sientas nada, que sea diferente establecido.
Destruye tu cuerpo, no hay razón para cuidarlo.
Acomódate a lo establecido.
No pienses.

La locura, no existe, solo es un rasguño, que dura un tiempo.

Las palabras conducen al paseo,
por el laberinto, donde se juntan con otras,
para formar la base que cura el rasguño y rompe el silencio,
que obligaba una nueva vida,
que no fue la mía.