Novelas

El Club de los Dock’s

En ocasiones merece la pena ganarse un puñado de dólares de una forma fácil y discreta. El secreto es hacerlo, y no pensar en lo que pueda suceder aunque arriesgues perder la vida.

Esta es la filosofía de los diez socios y protagonistas que regentan el Club Dock’s Sea, llevar al límite su ambición, que no es otra que ganar ese dinero que muchos sueñan y pocos consiguen. Y como pocos saben, llegar al limite significa no hundirte en un Dock en el que el mar solo busca hacerte desaparecer.

Editorial Universo de Letras, Grupo Planeta, Noviembre de 2018 PI.GI-158-17

ISBN: 9788417569211                                             Puedes compralo en: Amazon

Muestra:

Era la una de la madrugada, a tres kilómetros de New London, en el estado de Connecticut, cerca de la 156 con East Lyme. Esa noche estaba lloviendo intensamente y dos tipos se acercaban en automóvil hasta una mansión, donde habían quedado algunos de sus socios para cerrar un acuerdo. Atravesaron los jardines de la propiedad, aparcaron delante del inmueble y apreciaron las luces encendidas, dando por supuesto que, aún había gente.

Llamaron al timbre varias veces, pero nadie les contestó. Pasaba algo extraño, pensaron. Uno de ellos intentó mirar por la ventana pero el doble visillo oscuro no le dejó ver el interior del comedor. Sacaron las pistolas, abrieron con fuerza y, en ese instante, se encontraron la escena de un altercado que aun olía a pólvora.

―¿Qué ha pasado aquí?―preguntó atónito uno de los dos hombres.

—Voy a mirar si hay alguien más dentro de la casa.

Mientras inspeccionaba la vivienda, su compañero se quedó observando como sus socios estaban en el suelo junto a otros sujetos, a los que no conocía de nada. Al volver, le dijo que no había encontrado a nadie más en la casa y le preguntó:

—¿Hay alguien vivo?

—David y Charley están muertos.

—¿Dónde está Jack?

—No lo encuentro…

En ese instante oyeron que alguien pedía ayuda detrás de un sofá. Se acercaron, apartaron el mueble y encontraron a Jack, que estaba mal herido, pero vivo.

―¿Qué ha pasado, Jack?—preguntó intentándolo levantar.

―Nos estaban esperando dentro de la casa. Creo que el dinero fue una excusa para jodernos…Se lo llevaron todo…―dijo Jack tosiendo—.Iban armados, los muy cabrones.

―¿Fueron los rusos?

―Sí. Nos la han jugado, supongo que han sabido que los inculpamos…

―Cógete de mi brazo, nos iremos de aquí.

Los tres salieron de la mansión y con cuidado ayudaron a Jack a que se sentara en la parte trasera del vehículo, mientras sufría a causa de sus heridas. Sin perder tiempo arrancaron a toda prisa saliendo de la propiedad en dirección a New London, donde conocían a un médico que posiblemente podría salvarle la vida.

―¿Cuántos eran, Jack?

―Unos siete, pudimos con alguno pero eran más que nosotros―dijo muy débil y continuó—.Creo que me estoy muriendo, no voy a aguantar…

―Claro que vas a aguantar, en breve llegamos―dijo uno de ellos mirándole mientras el otro conducía a toda velocidad.

Pasados unos minutos llegaron delante de la casa del médico, llamado Fred. Aparcaron golpeando la llanta con el bordillo y, sin apagar el motor, sacaron a Jack y llamaron a la puerta. Al instante les recibió su amigo y les acompañó a una habitación donde había una camilla. Sin dudar, le inyectó morfina para el dolor y le sacó una de las balas, alojada cerca del hígado. Después de media hora les dijo que había tenido suerte de no tener ningún órgano dañado y que se recuperaría en pocos días.

Mientras tanto, uno de los hombres cogió su teléfono y llamó.

―Hola Forest, soy Martin.

―Hola, dime.

―Tenemos un problema, los rusos han matado a David y a Charley, los estaban esperando en la mansión.

―¿Y Jack?

―Está con nosotros en casa de Fred. Le han herido, pero nos ha dicho que se recuperará.

―Avisaré a los otros, quedamos en mi casa en una hora. En el club es bastante peligroso, como sabes, ha venido la policía a preguntar.

―De acuerdo―finalizó Martin la llamada, y acercándose a ellos dijo—.Hemos quedado en casa de Forest, nos tenemos que ir.

―¿Puedes levantarte, Jack?―dijo su otro socio.

―Sí, creo que puedo.

Jack, ayudado por sus dos socios, salió de casa de Fred y dándole las gracias, subieron al coche largándose en dirección a Stamford.

Hace un mes…

Eran las nueve de la mañana y Jack Tremp salía de la penitenciaría después de ocho años preso por robo a mano armada. Para él era un alivio salir de la cárcel, después de todo solo fue un atraco sin víctimas. Lo condujeron hasta la última nave, después de haber recogido todas sus pocas posesiones de dentro de su celda, con una bolsa de tela que le dio el carcelero. Lo llevaron cerca de la entrada donde tuvo que firmar un registro y le devolvieron sus pertenencias, requisadas al entrar preso. Se quitó la ropa de la cárcel y volvió a vestirse como cuando lo habían detenido hacía años. Salió de la nave por un pasillo acompañado por un guardia y cuando llegó a la puerta principal, se despidió andando por la carretera con la bolsa en la mano.

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